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Bárbara I. Abadía Rexach: «Ser justa es mi norte»

Afropuertorriqueña, lideresa antiracista, afrocaridura.

Estos son los primeros tres términos que definen la presentación de Bárbara I. Abadía-Rexach, antes que doctora, antropóloga o comunicadora.

“Trato de añadirle el prefijo ‘afro‘ a todo lo que puedo. Lo hago a propósito como un ‘statement’ político porque yo sé que la gente me interpela y me ve como una persona negra, pero también muchas veces hay una desconexión entre lo que asumen que soy. Lo hago para enfatizar que las mujeres negras o yo como una mujer negra, caridura de Fajardo, puertorriqueña, afrolatina, hispana, caribeña, también pueden estar en este escenario. Lo hago para validar, como un asunto político de visibilizar y de representación”, expresó Abadía-Rexach a Mundos Paralelos

(Foto: Lillian Agosto)

Bárbara no tiene una noción exacta sobre cuándo empezó a explorar el tema de la afrolatinidad desde una perspectiva académica, pero sí reconoce que ha sido un proceso de crecimiento y aprendizaje que ha evolucionado con el paso del tiempo y con la adquisición de nuevas experiencias nacionales e internacionales.

“Creo que es bastante reciente, pero sí puedo constatar que mucho de mi posicionamiento político e ideológico antiracista, decolonial, afrofeminista se fue forjando desde mis primeros años de vida mientras escuchaba sobre las experiencias de discriminación racial que ha sobrevivido mi familia y me cuestionaba sobre las que estaba experimentando sin ser consciente de qué implicaba ser racializada como no-blanca. Quizás estaba presente ahí desde hace mucho tiempo, incluso desde la niñez y adolescencia, pero no tenía las herramientas para apalabrarlo y decir soy ‘esto’, más allá de decir que soy una persona negra porque eso es lo evidente. Se fue concretando más en el doctorado”, especificó.

(Foto: Revista Étnica)

Como egresada del programa de Antropología de la Universidad de Texas en Austin, Abadía-Rexach interactuó de lleno con la cultura afroestadounidense y afrobrasileña ampliando así sus conversaciones y miradas.

“El proceso del doctorado, en el momento, fue abrumador; no sabía todo lo que estaba aprendiendo. Cuando regresé (a Puerto Rico) en 2009, empecé a encajar y utilicé cosas que aprendí en Texas como estrategias de enseñanza”, dijo quien especializa sus investigaciones y proyectos en música, feminismo y comunicación. 

El salón de clases, un espacio de reconocimiento

Como profesora de Afrolatinidad en el Latina/o Studies Department del College of Ethnic Studies en San Francisco State University, Abadía-Rexach establece dinámicas que le hubiese encantado ver en sus salones mientras estudiaba sus años escolares en Fajardo o sus grados de bachillerato y maestría en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP). Verse representada en quienes la educaban o acompañaban en cada clase hubiese dado otro panorama y contexto a la enseñanza. Hoy Bárbara tiene la oportunidad de hacerlo y ya ve el resultado con su estudiantado. Mensajes que le responden con agradecimiento por ser una mujer negra en la Academia son solo una muestra de que la representación es importante.

“Toca empezar un poco desde cero, pero también hay un impacto en conocer que su profesora es una mujer visiblemente negra; ayuda en el proceso. Es aceptar que sí es posible tener a una profesora visiblemente negra y que se identifica como una persona negra y que les hablará desde esa posicionalidad como persona negra racializada como no blanca e inferior”, añadió.

(Foto: Mikey Cordero)

Espacios como los medios de comunicación forman parte de la construcción del discurso antinegro. Un ejemplo de esto fue cómo Bárbara de pequeña y adolescente pensaba en lo escrito cuando se proyectaba en el campo del periodismo. “No me consideraba que podía estar en la televisión porque por los estereotipos eurocéntricos de belleza, yo no encajo ahí”.

Como una niña normalizaba el racismo. Crecí con muchas inseguridades y hasta yo diría una fobia social. Ese prejuicio antinegro estaba ahí en la memoria celular”, añadió quien también hubiese optado por la abogacía en derechos civiles.

Lejos de perpetuar prejuicios antinegros, el desarrollo de inseguridades, la ignorancia y el desconocimiento, la doctora Abadía-Rexach escoge fomentar el pensamiento crítico, escuchar y fomentar la conversación.

Para mí, el espacio del salón de clases es sagrado; cuando entro al salón, es para establecer relaciones de respeto y reconocimiento.

-Bárbara I. Abadía Rexach

“Para mí, ser profesora universitaria es una responsabilidad inmensa. Siempre quiero ser mejor que el semestre anterior. Ser justa es mi norte. Hubiese querido tener profesoras como soy yo. Hubiese querido tener otro referente, con otras formas de enseñar, otras dinámicas en el salón de clases. Hubiese facilitado mucho el que nos entendiéramos y nos reconociéramos como salón porque somos personas diversas”, puntualizó.

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