Fabiola Méndez no tiene una memoria de su infancia sin su cuatro. “De los dos lados” de su familia había música. Su papá tomaba clases de cuatro, el primo de su abuela era Ramito y su bisabuela materna hacía Promesas de Reyes en Comerío. En fin, su vida en Caguas estaba llena de música.
“Tengo obviamente esos recuerdos de escuchar la música, no solo escuchar los discos, sino también escuchar esa música en vivo, en ambientes de unión, de familia. Era como este sentido bien de casa, de hogar”, explicó a Mundos Paralelos.
Precisamente ese cuatro que veía en manos de su padre fue el que por primera vez agarró a sus seis años para tratar de sacarle melodías. “Siempre recuerdo que siempre he sido cuatrista. No tengo recuerdos de cuando no era cuatrista”, dijo.
El aprender a tocar un instrumento musical de su papá y conocer nuevas canciones le sumaron a su experiencia de aprendizaje que comenzó con clases privadas, pero continuó con experiencias en la Rondalla de Humacao y en la Escuela Libre de Música de Caguas. “Mi papá se sentaba a practicar conmigo y también era un momento de conexión con él. Me acompañaba a las clases. Fue bien positivo”.
Pionera en Boston
Cuatristas como Maribel Delgado y Edwin Colón Zayas también inspiraron su camino musical. Su pasión por el instrumento la llevó a ser la primera cuatrista puertorriqueña en la Universidad de Berklee en Boston. “Ha sido bien bonito ver cómo, a veces, una soñando, hace también camino para que otras personas sueñen y vean estas cosas posibles”, expresó sobre su rol como cuatrista pionera en graduarse de esta universidad.
En su paso por Berklee, tuvo la mirada de sorpresa del profesorado que veía el cuatro por primera vez allí. “What is that?”, le preguntaban. “Pues les tenía que explicar cómo se afina, les mostraba un poco las canciones, como que así suenan, el contexto de esta música. Pero ya tan pronto ellos saben cómo funciona la afinación, pues somos músicos, así que ellos tienen la capacidad de adaptar lo que quieren que yo haga. Obviamente siempre me tocaba en las tareas revisar, porque hay cosas que para las guitarras se pueden hacer que para el cuatro, no porque hay unas notas que en el cuatro no existen que son las más graves”.
Esta oportunidad le sumó a su visión de posicionar el cuatro como un instrumento que va más allá de la “música de la Navidad o de la montaña”. “Estas nuevas generaciones también están teniendo esa perspectiva más abierta de otros géneros musicales y de todo lo que se puede hacer con el cuatro, sin obviamente olvidar la raíz que es súper importante”, detalló.
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Entre jazz y música clásica, brasileña y latinoamericana en general, su acercamiento al cuatro se diversificó en la universidad y le abrió las puertas a posibilidades infinitas, como su más reciente participación en el Tiny Desk Concert de NPR.
Explora la realidad en sus composiciones
Entre sus álbumes se encuentran sus vivencias como mujer Afroboricua residiendo en Estados Unidos, reconocimientos a figuras destacadas de Puerto Rico como Julia de Burgos y homenajes a su familia y su barrio. “La música y el arte son una forma de cómo relacionarme con mi realidad, de explorar mi realidad, de conectar con otras personas que tal vez están pasando por cosas similares”, añadió.
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Producciones como Al otro lado del charco (2019), Afrorriqueña (2021) y Flora Campesina (2024) dan prioridad a la conexión de Méndez con su arte.“En términos de mis proyectos, pues cada uno siento que ha sido un reflejo de lo que estoy viviendo en el momento”, explicó la cantautora que también colabora con otros artistas en sus discos. Un buen ejemplo la creación del arte que acompaña sus canciones en para las visualizaciones de Flora Campesina (2024) en YouTube de la mano del talento gráfico de Kenneth Salgado Barreto y Joaquín Ferrer.
Con cada canción y presentación, Méndez busca presentar el cuatro como una pieza innovadora, un instrumento transformador que, además de ser portador de la bandera boricua, abre caminos musicales en el mundo. Nominada a un Emmy y ganadora de múltiples reconocimientos como el Latin Artist of the Year por los Boston Music Awards, Méndez sigue posicionando su identidad puertorriqueña a través del cuatro en todo lo que hace.
“Sonar el cuatro, afinar el cuatro es como hacer vibrar a Puerto Rico conmigo. Más allá de que obviamente es el instrumento nacional de Puerto Rico y conecta con lo que es nuestra identidad puertorriqueña, el pedazo de madera de mi cuatro, es una madera de Puerto Rico. Es un árbol que vivió en Puerto Rico, que nació en Puerto Rico. Entonces, es como llevar literalmente un pedazo de Puerto Rico. Al sonar mi cuatro definitivamente celebro en mi identidad con mucho orgullo”.
Con el deseo de colaborar con artistas que admira como Natalia Lafourcade, Daymé Arocena y Esperanza Spalding, Méndez sigue presentándose en ciudades de los Estados Unidos y expandirá su lista de conciertos a nivel internacional en 2025.
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